Mi nombre es Gustavo (nótese que es con "v", por favor) y, al igual que la mayoría de ustedes, nací un 7 de marzo a las 11:30 en una ciudad desconocida de la "zona en reclamación" que Venezuela dejó de reclamar hace tiempo a pesar de la insistencia de los autores de libros de geografía en rayar esa región a ribetes rojos y blancos. Desde pequeño tuve la seria sospecha de que el día siguiente a mi nacimiento las mujeres del mundo organizaron un congreso en el que resolvieron no tener sexo conmigo jamás, lo que provocó la celebración del Día Internacional de la Mujer** el 8 de marzo de cada año en coonmemoración de tan jubilosa resolución. Sin embargo, un día (mucho más reciente de lo que me gustaría admitir) quebrenté mi celibato, lo que me hizo dudar de mi hipótesis. Más tarde, descubriría que mi víctima... compañera sexual era dos días menor que yo, por lo que nunca habría podido asistir a la presunta reunión de la que hoy vuelvo a sospechar con fuerza. A lo largo de mi vida he pasado por momentos muy duros, como la primera vez que me pegaron un chicle en el pantalón, que me han generado una serie de complicaciones emocionales, hasta el punto de convertirme en una verdadera factoría de alter egos. Personalidades múltiples conviven en mí, al nivel tal de que mis alter egos tienen sus propios alter egos (muchos de los cuales desconozco aún). Por ello me decidí hoy a presentarles un breve resumen de algunas de mis personalidades, las más significativas u apreciadas por mí. Y pues, sin más preámbulo, comencemos con el recuento:
Delfino Delmaro: Tan autóctono y folklórico como la costumbre de "mojarle la mano" a cualquiera con una pizca de poder en nuestro país, Delfino nació en mí gracias a esos menesteres precisamente. Yo, un hombre muy tímido, no me desenvolví nunca bien a la hora de tramitar documento alguno. No encontraba cómo sobornar al oficial de turno, ya que por iluso pensaba que se requería algo de disimulo para el asunto (para rendirle honores a la hipocresía, quizás). Fue en medio del protocolo para obtener mi pasaporte, Delfino salió con una sonrisa y algún ofrecimiento tal para los trabajadores públicos que hubiese podido pedir una Visa mericana de ñapa. Es tal la situación de Delfino que, cuando amenazo con asistir a un terapeuta para "unipolizarme" de vuelta, aquél le cobra vacuna a mis otros alter egos para proteger su integridad. Curiosamente, esos traspasos nunca han afectado mis balances personales. Cómo gusta de un buen guiso.
Beirut: Siempre quise una hija. No tanto por el hecho de tener una hija, sino para poder nombrarla tras la capital libanesa, ciudad que siempre me encantó... en las fotos que vi de ella (previas a los '70). Como mi nena nunca llegaba, también desarrollé una extraña personalidad que viene a reemplazar su lugar. Soy el padre y la hija en uno sólo, me falta un espíritu santo para completar la hazaña del barbudo. El equilibrio psíquico de esta personalidad es muy difícil de sostener, ya que siendo extremadamente narciso desde que nací, he provocado que Beirut desarrollé un complejo de Elektra insalvable. Eso les ha de sonar muy retorcido en muchos niveles, pero créanme eque desde dentro ser ve peor.
José María D' Jesús: Viene a desembocar toda la animadversión que le tuve siempre a la tríada pesebrera pero que me guardé por respeto a los vendedores de musgo que se mantenían gracias a la tradición decembrina. Nació un 25 de diciembre, para sorpresa de nadie. Es un sodomita bonachón, si los hay. Conocido por desaparecer vino y agua indistintamente, pero con clara preferencia por el primero. Buen caminante bajo el agua, siempre que lleve su traje de buzo. Toca la guitarra endemoniadamente y huye despavorido cada vez que ve una cruz en la distancia.
Presbítero Clementín de la Iglesia: Detestable absolutamente. El más insípido de mis alter egos. Desconozco en qué momento obtuvo el título de presbítero, pero me obliga a cargar una sotana bajo la ropa constantemente, en caso de que se aparezca. No me conviene desaparecerlo, ya que su única razón de ser es la de funcionar como mi muleta de salvación en caso de sí exista un Dios después de todo.
Locadio Sátrapo: Es quien asume el poder de mi cuerpo cuando duermo. Sólo duerme, por tanto no he logrado escudriñar su personalidad. Lo detesto por haber frustrado mis anhelos de convertirme en pintor surrealista, ya que al ocupar todas mis horas de reposo, no he podido soñar en años.
Salvattore Concheso: He dicho de mis previos compañeros de cuerpo que son detestables, pero éste es argentino. Nunca he salido de mi país, así que ni idea de dónde viene. Además, mi acento argentino no es nada bueno, por lo que la gente lo toma por payaso. Tiene un altar de Maradona junto a la entrada de mi casa, y me obliga a usar una remera albiceleste bajo la sotana que uso bajo la ropa (Mis días suelen ser bastante acalorados) Se acuesta con todas las mujeres que gustan de ser maltratadas por un bastardo maloliente (que son más de lo que jamás pensé) Suele dejarme al mando justo en el momento previo al orgasmo, con la excusa de que no quiere andar regando hijos por allí.
Por ahora, este es un buen adelanto de la familia con la que comparto mi cuerpo. Como ya dije, esta lista no es exhaustivo, todavía muchos de mis alter egos siguen sin haber sido presentados conmigo. En lo futuro, expandiré la lista para irlos incluyendo.
**En la dirección vinculada se presenta una explicación alternativa a la razón de ser del DIM
jueves, 22 de marzo de 2007
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2 comentarios:
"Congreso en el que resolvieron no tener sexo conmigo jamás" jajaaj que salado!!!
Tu dices que eres tímido?
Pobre Beirut! espero que no se clave agujas en los ojos por tu culpa!
Claro!! Por si acaso. El Presbítero te puede salvar el alma!
De verdad no has podido soñar en años??? :(
Jejejej!! Y yo que me creía un tanto loca, cuando sentía que tenia unas 3 o 4 personalidades identificadas...!!!
Después te las comentaré, que locura!!!
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