jueves, 16 de agosto de 2007

De Vuelta, Jueves 16 de Agosto de 2007

Tanto tiempo sin escribir... Realmente siento el polvo desprenderse de la punta de los dedos medios de mis manos (nunca he tomado un curso de mecanografía y sólo alcanzo a tipear con dos dedos simultáneamente) Eso sí, hay cosas que no cambian, como el hecho de que no tengo nada interesante que decir. De hecho, esto es algo que me preocupa desde hace unos días, debido a que considero que mi vitalicia sequía intelectual se ha profundizado en los últimos tiempos. ¿A qué se puede deber esto?, la verdad no estoy seguro, pero tengo la teoría de que mis neuronas secretamente se unieron a una secta de viajeros espaciales metafísicos y están cometiendo actos de suicidio masivo durante las noches. Vaya, cómo extraño hacer sinapsis.

La explicación alternativa al fenómeno de mi desenfrenado embrutecimiento es el reciente interés que he prestado a mi imagen. Así es, las últimas han sido semanas de reconversión estética, en las que he experimentado nuevas tendencias de vestuario, incluso llevando la punta de lanza en la creación de algunos nuevos, como el look “Grunge Estilizado Urbano-Contemporáneo” que hoy me adorna, o el más sincrético estilo “Evangelizador Casual Invierno-Verano” que planeo para mañana. A todas estas, si la teoría que corre por los canales de la sabiduría convencional respecto a la constancia del producto belleza-inteligencia (lo que, para aquellos que no hayan aprobado la Misión Ribas, implica una relación inversa entre belleza e inteligencia (si no entendieron esta segunda explicación, se pueden ir a comprar el aceite y los espárragos para comenzar la fritanga)), daría a entender que mis neuronas se estén yendo de mudanza a cerebros inquilinos de cuerpos menos arreglados.

Pero sí ocurrió algo durante mis meses de cyber-vacaciones[1] que no he contado a nadie con la suficiente vehemencia para sacarlo de mi pecho. Es una de esas situaciones que se convierten en monumentos al absurdo modo de pensar de nuestros amigos Homo “Pseudos” Sapiens, y ahora paso a compartirlo con todos los millones de visitantes que me acompañan en esta página a diario:

Transcurría una semana cualquiera de un mes cualquiera del año 2007, y aquella mujer (cuyo nombre protegeremos por respecto a la privacidad individual, pero del cual podemos decir que rima con “Malicia” pero no lleva “M”) concluía los últimos preparativos para su próximo casorio, el cual se llevaría a cabo algunos días más tarde. Aquella muchacha, criada en una férrea e inquebrantable fe católica (como se comprobará a lo largo de esta historia) tenía las pretensiones de desposarse en los espacios abiertos de una finca que no tenía ninguna vinculación probable, ni de índole legal ni emocional, con los novios. Era un simple antojo, como algunos dirían. Pero el malvado Papa de turno había prohibido los matrimonios fuera de las casas del latifundista más grande del mundo: Dios (a ver, si cada iglesia es la casa de Dios... a ese señor habrá que confiscarle unas cuantas residencias que son de Interés Social) La joven ya no podía ser casado por un sacerdote católico en la finca de sus (bizarros) sueños. Entonces, la decisión de la innombrable (recuerden, “Malicia” sin M) fue la que cualquier devoto tomaría. Al día siguiente, salió publicado un aviso en el periódico local que decía algo como esto:

“Se solicita autoridad religiosa de cualquier creencia (preferiblemente monoteísta) para animar y oficializar casamiento en finca de las afueras de la ciudad. La realización de bailes y actos típicos de dicha religión son negociables. Favor abstenerse quienes no apoyen el consumo excesivo e indiscriminado de bebidas alcohólicas”

El proceso de audiciones, que comenzó ese mismo día, no fue fácil. Sectas de toda índole mandaron a un representante para competir en el proceso licitatorio. Entre el enviado de la cienciología, el del judaísmo más arcaico y un hombre que se creía la reencarnación de Thor, la competencia fue dura. Pero al final resulto electo el miembro de una curiosa comunidad religiosa argentina. Nunca se develó el origen, la filosofía o el código de creencias que aquél pibe sostenía. Lo cierto es que corre la leyenda de que al terminar la ceremonia, el novio tuvo que cumplir con la tradición de la patada al balón que aquella Iglesia observaba fielmente, y aquel primer beso entre Marido y Mujer fue ante una gigantografía del Inmaculado Diego Armando Maradona.

A eso se resume la historia que quería compartir con ustedes hoy. Claro, haciendo a un lado la parte escabrosa en que aquel pastor argentino llegó a la audición con un maletín sospechosamente ataviado con 800.000 dólares en billetes de 1 Br. Fuerte.

Por ahora los dejo, con el pecho desahogado tras compartir esta historia con ustedes. Pero antes, permítanme ofrecerle unos breves previews de lo que se nos viene en este blog.

Próximamente: Lo que comenzó como una inocente lluvia de estrellas se convirtió en una terrible cacería de OVNIs. ¿Los lentes o la miopía?, un serio debate sobre qué vino primero.

Créditos: Escrito por: Gustavo Fajardo. Trascrito por: Gustavo Fajardo. Traducido por: Gustavo Fajardo. Interpretado por: Gustavo Fajardo. Con la colaboración de: Gustavo Fajardo. Agradecimientos a: Gustavo Fajardo.

“Esta página es el producto de un esfuerzo conjunto”



[1] Manera en la que nosotros, los bloggeros, nos referimos a las duras horas en que convivimos con los otros seres tridimensionales

1 comentario:

Angélica G. Rodríguez. Estudiante de Economía. dijo...

Hey Gusti Gusti!! Que grata sorpresa ver algo nuevo en este blog...!! jejeje!! Lo de la conspiración de tus neuronas, creo que en mi cabeza comenzó esa revolución apenas recibí el título de Bachiller de la República Bolivariana Misssma!!! un abrazo! :)